Plutón en Acuario (y la queso)
- Lizbeth Guerrero
- 24 ene 2024
- 4 Min. de lectura
Felices 33 para mí. Feliz derrumbe de estructuras y comienzo de un “algo” para todas las personas sintientes y para las que solo piensan y evitan a toda costa sentir. (De todas formas, es inevitable escapar del precioso andar de la vida-muerte).

Este sol, ascendente y venus en acuario sienten todas las emociones mezcladas al unísono. Estoy sentada en la hamaca que puse en el patio con vista al cerrito de la cruz, a las casas altas y a las casas bajas. Las montañas peladas y las montañas que todavía guardan el verde. Hay una brisa muy hermosa de mañana. Todo blanco al fondo y los michis, como siempre, convierten más bello el paisaje. Esta soy yo me digo, pero también consiente que tampoco seré ESA dentro de otra vuelta al sol.
Ahora menos liviana, en todos los sentidos. Pero con ganas de regresar a la vida simple, a lo básico. Y como eso es imposible, busco cualquier vía de escape que me recuerde que no importa qué sucede en esta inmensa bola azul danzarina, nada está bajo mi control, excepto cómo respiro, cómo pienso, cómo asiento.
Mis manos están cargadas todo el tiempo. Mi mesita de noche igual, aunque procuro ahora tener todo más ordenado. Me genera estabilidad instantánea y me dura dos segundos.
Todos estos días se viven como en nebulosa. Como mal, duermo mal, todo el tiempo corriendo detrás de no sé exactamente qué pero es la ilusión de control y bienestar. Ya no quise correr más y me detuve a apreciar la vida en esta hamaca, con una botella de agua, con el sagrado humo y el último disco de Bad Bunny, quien curiosamente también me acompaña en mis rutinas del gimnasio, cuando derroto a la inmensa hueva y al descomunal cansancio que ando cargando en mis espaldas.
Volteo a ver al lado. Veo más de lo mismo o situaciones más extremas. Manejar en Tegucigalpa sigue siendo un deporte mortal. Vivir en Honduras es totalmente un acto de fe. Y la búsqueda de la belleza se desvanece en esa ansiedad crónica de sobrevivir y mantenerte a salvo de la ciudad y sus múltiples furias.
El 20 de enero llegó Plutón a Acuario. No puedo evitar sentir una inmensa curiosidad por el futuro, pero a la vez me aterra. La eterna crisis existencial la vengo sintiendo desde los 14, pero en estos 33 ya aprendí a convivir con ella. Mis amigxs -la mayoría- están experimentando su respectivo proceso canónico. Lo veo en sus cartas astrales y en el oráculo cuando me piden que les lea sus posibilidades. Tengo miedo de ver mi propio camino en este momento. Siento que acompañada los pasos se vuelven más anclados a la tierra, sin embargo, el miedo es una constante al cual no me quiero acostumbrar. La única forma de avanzar es saberme en compañía. Mi tribu me permite mirar con atención el cielo.
Plutón es la muerte, la sombra, el poder, la densidad, pero también es vida, cambio, transformación. Dicen los que dicen que saben que este evento afectará más a los signos fijos (acuario, tauro, escorpio, leo). Mi luna en tauro lo está sintiendo también en cada molécula. En septiembre Plutón da una última estocada en capricornio (estructuras neoliberales) para luego quedarse durante dos décadas en acuario a partir de noviembre de este año.
Esto supondría una revolución tecnológica, el foco puesto en formas más comunitarias y colectivas de gestionar la vida y todos los procesos que esta incluye. Respiro y tomo otro sorbo de agua. Justo hoy inicia ese movimiento en Argentina, uno de los puntos neurálgicos del gran cambio. Un Paro Nacional en contra del facho que se les fue a meter a la casa rosada, elegido por una mayoría notable. Bastaron diez días para que el pueblo se arrepintiera de permitir que semejante mojón se termine de cagar en todo lo ganado en nombre de la dignidad.
En Honduras la situación camina lenta a dos años del mandato de la primera mujer presidenta. Os femicidios se han disparado por la terrible herencia del narcoestado y la cultura machista que se aferra con fuerza. Se me estruja el corazón. Quiero encontrar respuestas, propuestas, esperanzas para que todo este infierno para las mujeres termine y me sigo topando con los mismos problemas y con otro peores. No son personas que van a cambiar las cosas, será el pueblo en resolución y convicción, cuando se organice y entienda lo que se dice en las calles: “sólo el pueblo salva al pueblo” y nunca tuvo más sentido esa frase en esta era de mi querido Acuario y la visita estrambótica de Plutón para terminar de transformarlo todo.
Llevo varias semanas tratando de descansar y tomar decisiones. A la única resolución que he llegado hasta ahora es de regresar a la psicoterapia y dejar de lado lo que me drena hasta el agotamiento. Soy una con la vida en este momento, aunque me duela la mayoría de las cosas que veo alrededor, en mis adentros estoy construyendo un jardín que más parece selva tropical, pero encuentro consuelo en medio del ruido de los grillos y de los animales peligrosos que merodean en mis aguas profundas. El miedo se calma y la magia del micelio se hace presente en los ríos internos. Gracias por el par de tres. Estoy lista para comenzar este nuevo camino.




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