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Y todes me miran…

Wendy Guevara, la mujer trans que marcó a todo un continente

Si, si, ya hemos escuchado la explosión. Wendy Guevara resultó y resaltó en todo México y Latinoamérica. Y no me refiero únicamente a su histórico triunfo en la casa de los famosos, sino por todo el contenido auténtico que generó durante el show, que causó un enorme impacto positivo en millones de personas.

El reality fue exitoso desde el primer día que la abeja reina, como le dice su fandom, con su inmenso carisma, contó su historia, que es la historia de muchísimas mujeres trans y nos quitó el velo del estigma, a pesar de los comentarios transfóbicos de sus compañeros, que no dejó de recibir ni al final del programa.

El éxito de Wendy va más allá de la fama y los cuatro millones de pesos que un par de mafiosillos le querían bajar. Ella puso sobre la mesa algunos temas bastante incómodos para sociedades tan conservadoras como la mexicana.

Abuso sexual infantil. Transfemicidios. Pobreza extrema. Hambre. Discriminación, violencia. Términos que siempre han estado alejados de los grandes reflectores de la televisión y que son problemas graves de México y Latinoamérica.

La visibilidad que le dio Wendy a la comunidad LGTBIQ, nunca antes se había visto en televisión abierta. Esto se magnifica si consideramos que Televisa, aunque estaba ya en decadencia, -la verdad casi nadie mira TV ya- tiene eco en todo el mundo, especialmente en nuestro continente. Si, Televisa ahorita tiene todo que agradecerle a la Wenchis. Sólo en las redes sociales fueron más de 5 billones de visualizaciones, superando al mundial de Qatar. Increíble.

También es justo mencionar el rol que jugó Nicola Porcella, quien fue uno de los pocos integrantes de la casa famosa que conocía y admiraba a Wendy desde antes del show. Fue precisamente esta dinámica con Wendy, en el que él se mostró amoroso, sin prejuicios con ella y siempre reconoció su importancia para la comunidad dentro y fuera del show.

Por cierto, Nicola habló muchas veces de la salud mental y la toxicidad masculina desde sus propias experiencias, otro suceso inédito en una industria en la que se impone la violencia machista y se estigmatiza a las personas con enfermedades mentales.

Que él quedara al final junto a Wendy, muestra que ahora el público prefiere ver a personas reales, AUTÉNTICAS.

El hecho de lograr que tanta gente, especialmente las generaciones más jóvenes, vean a la comunidad de la diversidad sexual sin la mirada que discrimina, criminaliza y juzga, es un acto muy poderoso y simbólico de una joven de 30 años que nació en Coecillo, uno de los barrios más antiguos, con altos indices de violencia y pobreza de León, Guanajuato.


Y aunque sí, es muy importante estudiar, Sergio, pero la Wendy no ocupó ir a la Ibero o ser diputada, o niña consentida de Polanco, ni usar palabras rebuscadas para transformar las mentalidades más retrógradas para lanzar mensajes tan poderoso como la inclusión y el respeto a la diversidad.

El contenido de Wendy tienen una clave: la originalidad. El lenguaje que conocemos en lo cotidiano, en el barrio, la voz de la gente luchadora que se gana el pan con uñas, con dientes, y hasta con la prostitución, como le tocó a ella y tantas más, porque no tuvieron otra alternativa. Wendy es una verdadera guerrera de la vida que sobrevivió y floreció contra todo pronóstico.

Y no es romanticismo, es la realidad.

Además de mostrarse como es en su vida normal, como chica trans, también visibiliza a sus amigas, que se han visto leales en todo momento. Y eso es otra cuestión cultural importante a resaltar. El hecho de contar con una tribu que te cuida y te brinda cariño sincero, también habla muy bien de ella como persona, eso también es educación, Poncho de Mierdis.

La Wendy también puso en debate la lucha de clases en ese “alto mundo” de superficialidad y narcisismo como es la televisión. La verdad que todas las personas que somos de barrio, amamos cuando le dio esa tremenda funada al Apio, por clasista.

Y esta felicidad que nos ha dado la abeja reina no es para nada superficial, nos alienta a seguir soñando y creando un mundo donde sea el amor y no el odio, lo que nos movilice para cambiar.

Gracias Wendy porque revolucionaste esta pequeñita parte de la historia que nos tocó vivir y marcó también a toda una generación que ya no está dispuesta a aguantar injusticias.

Larga vida a la reina.

Y NIMODERRIMO.




 
 
 

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